Una sensación embriagadora

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Cuando era universitaria y vivía en casa de mis padres, no hacía más que soñar con tener un trabajo para pagar un departamento e irme a vivir sola. Más que estar libremente con mi novio, fantaseaba con sentir mi propia autonomía, experimentar el no depender de nadie más que de mí misma.

Hoy cumplo tres años de vivir sola, rento mi departamento, pago todos mis gastos y tengo esa independencia que tanto soñé.

Por mi propia voluntad decidí vivir sola después de terminar una relación de pareja. Confieso que al principio me dio miedo pasar por esta nueva etapa desconocida en mi vida y enfrentar el silencio de un lugar nuevo, solitario y vacío.

Sin embargo fue curioso cómo en muy poco tiempo superé esa ansiedad y simplemente descubrí que realmente estaba disfrutando la experiencia, que se había transformado en un estilo de vida muy positivo porque me había permitido conocerme mejor a mí misma y dirigir mi propia vida.

Vivir sola me ha ayudado a…

• Observarme por dentro. Al no vivir con otra persona, he descubierto que es algo muy agradable estar realmente conmigo misma y sin distracciones. Vivir sola me ha hecho crecer como persona, porque he podido vencer muchos de mis miedos. Al explorar mis capacidades he podido descubrir más mi potencial y definir mejor mis metas.

• Hacer lo que quiero. Al vivir con alguien, aun sin desearlo entramos en cierta simbiosis con esa persona y renunciamos a algunas partes muy importantes de nosotras mismas que nos producen bienestar, desde consentirte con una mascarilla facial hasta quedarte escuchando música hasta la madrugada. En cambio cuando vives sola, controlas tu propia vida y tienes tiempo para ti, para volcarte en todas tus actividades, inquietudes y pasatiempos.

• Aclarar mi mente. Es una gran oportunidad de estar más relajada para evitar conflictos familiares y distanciarme del estrés laboral, y en mejores condiciones para resolver los inconvenientes con una mejor solución, reconocer y corregir mis propios errores, reflexionar en mi vida sin que nadie influya.

• Mejorar mis relaciones. Conocerme más a mí misma me ha dado una perspectiva distinta de las relaciones con los demás, me ha hecho valorarlas más, socializar mejor y construir lazos de mayor calidad.

• Pensar mejor el vivir en pareja. Con la gran experiencia de vivir sola por mi propia elección, me he acostumbrado a “los dulces frutos” de sentirme autónoma y ahora lo pienso más, antes de decidir vivir en pareja y renunciar a esta encantadora independencia. El momento de vivir en pareja y formar una familia llegará, pero mientras tanto éste es un tiempo para disfrutar el quererme y cuidarme a mí misma.

Si aún vives con tus familiares, te invito a que empieces a pensar más seriamente en independizarte. Es una experiencia no sólo placentera y satisfactoria por todo lo que has logrado, sino además sumamente enriquecedora para tu crecimiento personal y necesaria para tu madurez.

52 pensamientos en “Una sensación embriagadora

  1. …hola… justo lo que estaba pensando, tengo 22 años, vivo con mis padres, pero ultimamente quiero vivir sola. ya pensé en hacer mi vida mas aventurada y nada mejor que aprender a conducir mi vida yo misma.
    La madurez viene de ahi… yo si me aviento…y luego les kuento ke tal me va…
    bye. suerte a todas!!!! :)

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